Etiqueta: Gestión económica vacuno de carne

  • ¿Cuánto quieres ganar con tus vacas?

    ¿Cuánto quieres ganar con tus vacas?

    ¿Has comenzado a realizar la gestión económica de tu granja de nodrizas? ¿Y has decidido ya cuánto quieres ganar con tus vacas?

    Pues si no lo has hecho ya, deberías empezar a hacerlo. En un negocio como una granja de vacas de carne, es importante que el trabajo desempeñado tenga un sueldo. Cuando empezamos a tomar en serio la gestión económica de una explotación de vacas nodrizas, en la matriz de gastos debe aparecer el apartado de «salario«. Y como es obvio, también debemos sumar los gastos de Seguridad Social que nos afecten.

    Hay que separar el beneficio empresarial de los rendimientos del trabajo. La tarea dedicada a los animales cada día debería tener una contrapestación económica. El valor económico de ese trabajo lo tienes que fijar tú. No hay una cantidad estándar porque depende mucho de la eficiencia en las horas empleadas. Lo ideal sería 1 UTH (unidad de trabajo que desempeña una persona a jornada completa de 40 h semanales) se encargue al menos de 60-80 vacas adultas. Pero si conseguimos superar las 100 UGM (unidades de ganado mayor) por cada UTH estaremos mejorando mucho la rentabilidad. Y si además del salario puedes computarte unos ingresos como «gerencia», aún es mejor.

    Mano de obra familiar en la gestión económica

    Tampoco nos debemos olvidar de la mano de obra familiar. Ese hijo o sobrino que te echa una mano de vez en cuando, o tu padre que te cubre el día que libras… Aunque no les pagues un sueldo son horas que debes computar. Porque si no estuvieran te verías obligado a contratar a alguien. Cuando yo me encargo de la gestión y de realizar la cuenta de resultados de una granja, utilizo como referencia 10 € por hora trabajada.

    Una vez incluidos estos costes de mano de obra, podremos evaluar el beneficio de la empresa. Si resulta que es negativo, puede ocurrir que hayamos sobrevalorado el importe de nuestro trabajo. Pero también puede ocurrir que nuestro trabajo sí esté bien valorado. Pero tenemos que esforzarnos en conseguir que la rentabilidad de la granja de vacas nodrizas sea superior.

    Si estás en el primer caso, solo puedo decirte que lo siento mucho. Pero si estás en el segundo, es momento de ponerte manos a la obra y mejorar la viabilidad de tu explotación de vacas de carne.

     

    P.D. Si conoces a alguien que pueda interesarle este tema, o en general la gestión económica e integral de su granja de vacas nodrizas, no dudes en reenviárselo.

  • Titulitis: ¿para quién nos formamos?

    Titulitis: ¿para quién nos formamos?

    Anoche estuve escaneando todos los diplomas y certificados que tengo para presentarme a una plaza de profesor. Y al verlo me empecé a cuestionar si toda mi formación es útil para el ganadero, mi cliente.

    Lo que descubrí viendo mis títulos, que ya superan los 75 (eso suponiendo que no haya perdido ninguno), es que ha habido una evolución en mis inquietudes formativas. Sobre todo desde que disfruto y sufro el privilegio de ser mi jefe. En ese tiempo he acumulado más del doble de diplomas que en los 8 años anteriores.

    Durante mucho tiempo lo que me preocupó fundamentalmente fueron las vacas, las ovejas las cabras; únicamente los animales. Mi objetivo era conocer todo lo conocible sobre su fisiología, comportamiento, enfermedades, tratamientos… En mi cabeza sólo estaba el animal: su salud, su bienestar, su genética, su alimentación, su calidad… Los primeros congresos a los que asistí me fascinaron. En el primer congreso de ANEMBE al que fui en Ávila en 2011 sólo quería ser una esponja y atrapar conocimiento. Me agobiaba tener que elegir entre dos charlas que parecían tan interesantes y perderme lo que estuvieran diciendo en la otra sala. Necesitaba aprender, aprender y aprender; porque descubrí que lo que conocía era mucho menos que lo que desconocía.

    Y en eso me centré: cursos, congresos, jornadas, libros, revistas, charlas, internet. Siempre pensando en los animales. Para saber lo que hoy sé, reconociendo que aún me queda mucho por aprender, me ha tocado invertir muchas horas, esfuerzos y recursos económicos. Y me alegro de haberlo hecho y seguir haciéndolo.

    Pero tras esos esfuerzos que todo buen veterinario debe hacer durante toda su vida profesional mi visión está reorientándose. Ya el año pasado me dijo Joaquín Ranz (actual presidente de ANEMBE): “si de un congreso de medicina te llevas un par de detalles para cambiar en tu trabajo diario ya ha merecido la pena”. Y estoy de acuerdo. Cuando ya se tiene una buena base técnica los cursos y congresos sobre medicina y patología están bien para actualizarse pero son mucho más importantes como punto de encuentro para generar sinergias y abrir la mente.

    Hoy, pocos años después de ese congreso de Ávila, y con multitud de títulos en la carpeta mis inquietudes formativas se están reconduciendo. Sin haber dejado de preocuparme por el animal, lo que más me importa actualmente es formarme en cómo ser un aliado para el ganadero.

    Creo que el primero que me abrió los ojos en ese sentido fue Vicente Jimeno. Él siempre ha abogado por ser menos “veterinarios bomberos” cuya única misión es apagar fuegos. Debemos convertirnos en aliados de nuestros clientes para que su empresa sea rentable. Ahí es dónde quiero poner el foco hoy. En ser capaz de poner en práctica los conocimientos técnicos que ya existen. Así, junto al ganadero podremos mejorar la explotación. Para ello se puede hacer crecer la cuenta de explotación, facilitar el manejo, optimizar su mano de obra, etc.. En definitiva, nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de cada uno de nuestros clientes.

    Ser útil para el ganadero

    Siento y veo cada día que es posible producir mejor. Que merece la pena hacer cambios para ser más eficientes. Para todo esto es fundamental conocer en profundidad al animal, pero no tenemos que olvidarnos de que nos dedicamos a la producción. Nuestros servicios veterinarios no se los prestamos a un particular, sino que lo hacemos a una empresa. No hay que olvidar que su fin último es ser rentable. Por ello además de al animal tenemos que conocer lo que necesita el ganadero, lo que pide el mercado, cuándo y cómo producir, cómo disminuir los costes y cómo aumentar los ingresos. En definitiva, ser útil para el ganadero.

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    Los cursos de verano del Escorial terminaron de convencerme en que mi misión es ser útil para el ganadero. Y por eso me he formado varias veces con Giovanni Gnemmi, experto en ecografía reproductiva. Porque creo que una de las mejores vías para optimizar una explotación es gestionar correctamente la reproducción. Y aunque ahora mi objetivo sea ayudar al ganadero, estaría cometiendo un error si dejara totalmente de formarme en medicina. Así que continúo asistiendo y formo parte del comité científico de los congresos de Anembe.

    Y como en todo trabajo vocacional, y eso lo compartimos con los ganaderos, ahora el reto consiste en ser capaz de hacer compatible el trabajo diario, la formación, el desarrollo empresarial y los nuevos proyectos con la vida fuera del trabajo: familia, amigos, aficiones… Esa ansiada conciliación familiar y laboral que es la asignatura pendiente de muchos ganaderos y veterinarios.

    Y tú, que eres ganadero también deberías plantearte de qué debes tener más conocimientos para que tu granja vaya mejor. ¿Quizás un curso de contabilidad y gestión? ¿O estudiarte en profundidad la PAC? ¿O mejorar todo lo que sabes sobre manejo de tus animales y tu explotación ganadera? Delega en los técnicos lo que es su tarea y céntrate en seguir aprendiendo en lo que tienes que hacer para mejorar tu negocio.

  • Comenzamos: ¿Es rentable tu explotación ganadera?

    Comenzamos: ¿Es rentable tu explotación ganadera?

    ¿Es rentable tu explotación de vacuno de carne?

    Una de las principales razones para lanzarme a realizar este blog es que, tras ocho años trabajando como veterinario clínico y en una Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) en la sierra de Madrid, he constatado que la mayoría de los ganaderos desconocen si su explotación es verdaderamente rentable. Es una carencia habitual. Pero que adquiere un carácter más marcado en los ganaderos que se dedican a vacas nodrizas. Es decir, explotaciones de vacuno orientadas a la producción de terneros para su posterior cebo en otras explotaciones. Esto es debido a varios factores:

    1. En gran parte ocurre por la poca profesionalización del sector. Muchos de los propietarios de las explotaciones no son ganaderos a título principal. Los ingresos procedentes de la explotación suponen menos de un 50% de los ingresos de esa persona.
    2. En un gran número de explotaciones, la producción de ganado se convierte en un pseudo-hobby que complementa el trabajo habitual de su propietario. Por ello no existe una verdadera visión empresarial.
    3. Por último, otro factor que afecta en gran medida es la avanzada edad de los propietarios. Y con ello la mínima existencia de relevo generacional. Esto dificulta aún más la aptitud empresarial del negocio. En muchos casos, nos encontramos con ganaderos ya jubilados y que valoran su explotación como una manera de ocupar su tiempo libre. Con este perfil son reticentes a cualquier cambio en el sistema productivo.

    ¿Por qué cobra especial importancia la gestión de la rentabilidad de las explotaciones?

    Durante muchos años, la gran mayoría de las explotaciones fueron rentables porque las premisas eran muy favorables. Los terneros tenían unos buenos precios en el mercado superando en muchos casos los 600 € por animal. Las materias primas a bajo precio (0,20 € el kg de pienso). Así como fuentes de energía y mano de obra a precios mucho más bajos que los actuales.

    A todo esto hay que unir las subvenciones cobradas por los ganaderos (subvención por vaca nodriza, subvención por hectáreas, prima por ternero macho, etc.). Si bien en un primer momento fueron un gran aliciente y estímulo para el sector, actualmente suponen un freno para la incorporación de nuevos ganaderos. Estos tienen muy difícil el acceso a las mismas procedentes de la reserva nacional. Por ello compiten en inferioridad de condiciones y tienen muy difícil hacer su granja rentable. Además ha aparecido una figura de ganadero cuyo único objetivo es el cobro de la subvención. Y en caso de desaparecer esta eliminarían la explotación, que suponen un verdadero lastre para el sector.

    La situación actual ha variado: los precios de las materias primas y fuentes de energía han aumentado, se ha producido un estancamiento en los precios de los terneros durante los últimos años provocando que los márgenes se hayan estrechado notablemente y que explotaciones que en su día fueron rentables, actualmente no lo sean.

    Lamentablemente la realidad es que la gran mayoría de empresarios del sector no llevan una correcta contabilidad de la explotación, encontrando en el mejor de los casos que se limitan a controlar el flujo de caja sin tener en cuenta parámetros como la amortización de instalaciones, rebaño y capitales, el coste de oportunidad, las horas de trabajo invertidas…

    Quiero ayudar a los ganaderos a hacer una mejor gestión y con ello vivir mejor.

    Por todo ello me animé a lanzarme en mi aventura empresarial como veterinario. A comenzar una tesis doctoral para analizar la realidad económica de las explotaciones de nodrizas. A empezar a trabajar en la gestión de explotaciones. Y a partir de esos proyectos, y animado y asesorado por Noelia García comencé con este blog. Queremos que sirva de referente y de ayuda para ganaderos. Que les ayude a llevar su explotación hacia el beneficio económico. Y también, por qué no, que sirva para compañeros veterinarios, ingenieros, técnicos y todo el personal de las granjas que quiera buscar un punto más en la gestión de su explotación. El blog que empezó de forma más amateur, hoy se transforma en una web. Mi agradecimiento a «Singular Poject» por el buen trabajo. Y por aguantar mis demandas a todas horas.

    Con la vista puesta en la economía (una granja rentable) lo que hace que no podamos olvidar: salud, reproducción, nutrición y genética; hoy comienza este nuevo proyecto que espero que disfrutes tanto como yo.

    ¡Bienvenido!